«Soñar con un destino es obedecer a un imperativo que, en el fondo de nosotros, habla una lengua extranjera.»
¿Cuál es el origen del deseo de viajar? ¿Por qué nos sentimos más nómadas o más sedentarios? ¿Por qué nos impulsa el movimiento constante, el desplazamiento, o amamos la inmovilidad y el arraigo? ¿Por qué algunos pueblos siguieron su marcha inexorable, apacentando sus rebaños? ¿Y por qué otros se dedicaron a un solo lugar, donde cultivaban sus campos? La energía que anima estas formas de vida tan diferentes, estos dos arquetipos, es la energía que anima al resto del universo, y que oscuramente los combina en cada uno de nosotros.
“Teoría del viaje: poética de la geografía” es un ensayo conciso, aunque acabado, sobre el acto de viajar. Michel Onfray, filósofo y viajero, expone al lector a dos realidades distintas y/o complementarias: el nomadismo y el sedentarismo y cómo el ser humano se siente, por un lado, impelido por el movimiento y la longitud, o, por otro, atraído por el arraigo y la familiaridad. Los designios del viajero cobran, en este ensayo, un mayor relieve, ya que Onfray le hace a la vez un homenaje al arte de Viajar.
Texto: Quetzal editores
SOBRE EL AUTOR
Michel Onfray (Argentan, 1 de enero de 1959) es un filósofo francés con cerca de 100 obras publicadas en las que formula un proyecto materialista, hedonista, ético y ateo. Fue fundador de la Universidad Popular de Caen (Francia). Es un declarado “nietzscheano iconoclasta”. Cree que no hay filosofía sin psicología, sin sociología, ni ciencias. Un filósofo piensa en función de las herramientas de que dispone; si no, piensa fuera de la realidad.
Forma parte de una línea de intelectuales próximos a la corriente individualista anarquista, reivindica el libertinaje, el erotismo, la gastronomía y el placer sensual inspirado por los cirenaicos (Aristipo), los cínicos (Diógenes), los epicúreos (Epicuro) y por filósofos como La Mettrie, Deleuze y Foucault. Según él, la educación nacional enseña la historia oficial de la filosofía y no aprender a filosofar. Para él, "la mejor enseñanza, es la enseñanza socrática", es decir, la pregunta en todo momento.
Michel Onfray nació en el seno de una familia modesta normanda, hijo de un obrero rural y de una señora de la limpieza de origen español (el abuelo materno de Onfray era un español emigrado a Normandía llamado Hurtado). Fue abandonado a los diez años en un orfanato salesiano, cuestión que marcó profundamente su pensamiento, pues lo recuerda en diversos libros. Trabajó en una fábrica de quesos y fue empleado ferroviario. Alumno impecable, se doctoró en filosofía con 27 años con la tesis Les implications éthiques et politiques des pensées négatives de Schopenhauer à Spengler (Las implicaciones éticas y políticas del pensamiento negativo, de Schopenhauer a Spengler). De 1983 a 2002, enseñó filosofía en un instituto de formación profesional de la ciudad de Caen.
Onfray votó en 2002 por el candidato presidencial de la trotskista Liga Comunista Revolucionaria; en 2007, pidió el voto por el independiente y agrarista José Bové para la presidencia de Francia. Onfray argumenta el hecho de la votación en el sentido de que "la elección no es más que la posibilidad de indicar un equilibrio de fuerzas que permitiría a la gente en el poder realizar una u otra política, o apoyar o no una reforma o bien rechazarlas; poner en evidencia una oposición fuerte o menos fuerte... Es, entonces, la posibilidad de manifestar una relación de fuerzas, no es más que eso; no es cuestión de irse a la revolución con las urnas".












