Es un ave de tamaño medio: longitud de 32 a 35 cm y envergadura alar de 54 a 58 cm. Es inconfundible, tiene un plumaje muy llamativo, anaranjado con un panel azul claro en el pliegue alar, en las plumas terciarias. Tiene además un obispillo blanco muy llamativo, que es el detalle básico para identificarla en vuelo.
No presenta dimorfismo sexual.
Es un córvido principalmente forestal, habita tanto en bosques de coníferas como en bosques de caducifolias, aunque prefiere estas últimas por la cantidad de alimento. Anida en los árboles.
Es un ave muy ruidosa, con un reclamo muy característico; aunque tímida, es bastante fácil de ver. Como el resto de córvidos es omnívoro, siendo uno de sus principales alimentos las bellotas, las cuales esconde y almacena enterrándolas durante el otoño para su consumo en invierno.
No es un córvido muy sociable, normalmente se mueve en pequeños grupos familiares, aunque se agrupa más en primavera. Es un ave muy abundante, sin problemas generales de población y que de hecho en los últimos tiempos ha aumentado su población mucho, como el resto de los córvidos.
La hembra pone entre 3 y 6 huevos de color verdoso, entre abril y junio.
Balaustrada, Lisboa
Un balaustre o balaústre (del griego, balaustion; latínbalaustium, ‘flor de granada’) es una forma moldeada en piedra o madera, y algunas veces en metal o cerámica, que soporta el remate de un parapeto de balcones y terrazas, o barandas de escaleras. El conjunto de balaustres se denomina balaustrada.
Es una ciudad industrial basada en el textil (no solo vestido –Lacoste-, también tejido para uso en la industria médica y aeroespacial), metalúrgica y del automóvil (Michelin, Kléber), agroalimentaria (derivados del trigo, azúcar y confitería), y logística, embalaje y distribución. Desde la mitad de los años 2000, empresas textiles históricas empezaron a reinstalarse en la ciudad, como por ejemplo Petit Bateau, Le Coq Sportif ou Lacoste, que habían deslocalizado su producción en países más dinámicos económicamente.
Hoy día, el sector turístico se desarrolla de año en año, gracias a políticas locales ambiciosas de renovación urbana y de inversión en los entornos de los servicios y del cuadro de vida. Así, desde fines de los años noventa, el centro histórico de la ciudad ha sido consecuentemente renovado y peatonizado. Además, el canal de la Seine, que había sido cubierto por algunas partes, fue reabierto totalmente en el centro, estableciendo paseos y carriles bici sobre las muelles del canal.
Aunque los hallazgos arqueológicos permiten conocer la ocupación de Troyes en la prehistoria, los primeros en dejar una huella tangible fueron los tricasses, tribu gala que aceptó la ocupación romana. Así ésta fue su capital con el nombre de Augustobona.
Fue evangelizada en el siglo iii, y se atribuye a su obispo San Lobo (Saint Loup) el que no fuera destruida por Atila. Al parecer, el propio obispo ofreció su vida a cambio de salvar la ciudad.
La ciudad prosperó hasta el siglo viii, en que sufrió los ataques de sarracenos y normandos. Pero en el siglo x ya era una de las plazas comerciales más importantes en las grandes ferias de Champaña, gracias al buen gobierno de los condes. Troyes se benefició enormemente de los intercambios comerciales, religiosos e intelectuales que siguieron hasta la Guerra de los Cien Años. En aquellos tiempos, los condes de Champagne eran muy poderosos y tenían una gran influencia sobre los entornos decisorios y comerciales.
El Renacimiento fue un periodo floreciente: la ciudad llegó a ser la quinta de Francia. La herencia del siglo xvi perdura en los edificios de la ciudad. En 1524 se produjo un gran incendio: la reconstrucción siguió los modelos del xvi, por lo que muchos edificios medievales presentan carácter renacentista. Tiene una importante concentración de edificios en madera.
En el siglo xvii se produjeron hambrunas, pero Troyes, gracias a la revolución industrial, devino la capital de la sombrerería y el textil.
En el siglo xx Troyes sufrió bombardeos, pero tuvo la fortuna de mantener intacto su centro histórico en el que destaca la bella catedral gótica de San Pedro y San Pablo, que tiene particularidad de tener una sola torre.
La cerveza (del latín cerevisĭa) es una bebida alcohólica, no destilada, de sabor amargo, que se fabrica con granos de cebada germinados u otros cereales cuyo almidón se fermenta en agua con levadura
(principalmente Saccharomyces cerevisiae o Saccharomyces pastorianus) y se aromatiza a menudo con lúpulo, entre otras plantas. Es la bebida alcohólica más consumida del mundo, y una de las bebidas más consumidas, solo por detrás del agua, el té y el café.
De ella se conocen varios tipos con una amplia gama de matices, debidos a las diferentes formas de elaboración y a los ingredientes utilizados. Generalmente presenta un color ambarino con tonos que van del amarillo oro al negro pasando por los marrones rojizos. Se la considera «gaseosa» (contiene CO2 disuelto en saturación que se manifiesta en forma de burbujas a la presión ambiente) y suele estar coronada de una espuma más o menos persistente. Su aspecto puede ser cristalino o turbio. Su graduación alcohólica puede alcanzar hasta cerca de los 20 % vol., aunque comúnmente se encuentra entre los 4 % y los 6 % vol.
Históricamente la cerveza fue desarrollada por los antiguos pueblos elamitas, egipcios y sumerios. Las evidencias más antiguas de la producción de cerveza datan de alrededor de IV milenio a. C. y fueron halladas en Godin Tepe, en el antiguo Elam (actual Irán). Algunos la ubican conjuntamente con la aparición del pan entre el 10 000 a. C. y 6000 a. C., ya que tiene una parecida preparación, agregando más o menos agua. Parece ser que las cervezas primitivas eran más densas que las actuales, similares al actual pombe africano. Según la receta más antigua conocida, el Papiro de Zósimo de Panópolis (siglo iii), los egipcios elaboraban la cerveza a partir de panes de cebada poco cocidos que dejaban fermentar en agua. Su cerveza fue conocida como zythum, que es palabra griega, pero en una fase más tardía. Antiguamente en Oriente se usaba arroz y también bambú. Del bambú, lo mismo que de la caña de azúcar, lo que se fermenta es su savia; pero no su fruto. Tal es el ulanzi propio de Tanzania. No puede ser considerado un fermentado alcohólico de cereal. Las bebidas alcohólicas más antiguas quizá sean derivadas de la leche. Michael Jackson, en su Michael Jackson's Beer Companion, recoge la opinión del profesor de la Universidad de Pensilvania, Salomon Katz, que data la aparición de una bebida de cebada fermentada alcohólicamente en la Mesopotamia del año 4000 a. C. con el nombre de sikaru, pero señala que se hacía con pan de cebada; es decir, se trataba de lo que hoy se llama kuas, que no es considerado propiamente cerveza, aunque es un fermentado alcohólico proveniente de cereal. La cerveza propiamente dicha aparece en Europa en el siglo xiii, en la medida en que el concepto de cerveza incluye el amargor propio del lúpulo. El malteado ya se había inventado antes. En el primer capítulo de sus Études sur la bière, Louis Pasteur hace notar que cuando se dice que en el siglo IV a. C. ya Teofrasto hablaba de «cerveza», en realidad no hablaba de cerveza, ni de cervoise, ni de beer, sino de vino de cebada (οἶνος ἐκ κριθέων). Atribuir un origen muy antiguo a la cerveza se hace sobre la base de proporcionar un concepto muy amplio de lo que haya de entenderse por cerveza.
Los celtas conocían la elaboración de la cerveza y llevaron consigo este conocimiento cuando se extendieron por la península ibérica, donde su uso y su elaboración se desarrolló muy pronto.
La cerveza empezó a recuperar su presencia social en España a partir del reinado del emperador Carlos I, que trajo consigo maestros cerveceros de Alemania. Todo ello queda reflejado entre las pertenencias del emperador a la muerte de este en Yuste por su secretario Martín de Gaztelu. Por aquel entonces, la cerveza era aún un producto de temporada. No se sabía conservar y con el calor perdía toda su fuerza. La cerveza llamada lager, sin embargo, recibe ese nombre en razón de su posibilidad de almacenamiento. Se elaboraba en otoño, para ser consumida en primavera. La fermentación baja y a baja temperatura favorece su conservación. En realidad, iba fermentando lentamente mientras estaba almacenada. Actualmente todas las cervezas, incluso las de alta fermentación, son almacenables y llevan fecha de caducidad que alcanza unos tres años. Lager ha sufrido un cambio semántico, y ha pasado a significar cerveza de fermentación baja.
La La elaboración de cerveza se divide a grandes rasgos en dos procesos principales: el primero corresponde a la conversión del almidón de un cereal en azúcares fermentables por acción de las enzimas que se encuentran en la malta y la posterior fermentación alcohólica de los mismos por la acción de la levadura. Este método, aunque tiene como principal objetivo la producción de cerveza, es muy similar al empleado en la elaboración de bebidas tales como el sake, el hidromiel y el vino. La elaboración de la cerveza tiene una muy larga historia, y las evidencias históricas dicen que ya era empleada por los antiguos egipcios.25 Algunas recetas para la elaboración de recetas antiguas de cerveza proceden de escritos sumerios. La industria de cerveza es parte de las actividades de la economía de Occidente.
El Conjunto monumental de Quejana es un conjunto palaciego-conventual ubicado en la localidad de Quejana, municipio de Ayala, en la provincia de Álava.
Destaca esta última que alberga los sepulcros tallados en alabastro del Canciller Pedro López de Ayala y su esposa Leonor de Guzmán. El retablo gótico del siglo XIV que preside la capilla es copia del original que se exhibe en el Instituto de Arte de Chicago. También se conservan las estatuas yacentes de los padres del canciller: Fernán Pérez de Ayala, constructor del conjunto, y Elvira Álvarez de Ceballos.
El interior del palacio fortificado alberga el Museo de Arte Sacro con los piezas artísticas y cuadros que conservaban los señores de Ayala y las religiosas del contiguo Convento de las Madres Dominicas.
La capilla de la Virgen del Cabello fue erigida al terminar el siglo XIV, como capilla sepulcral dedicada a la Virgen del Cabello. Se ubica en la planta baja del torreón contiguo al convento, al que se accede desde el patio porticado que también sirve de ingreso a la parroquia de Quejana. Tiene planta rectangular, cabecera recta y se cubre con bóveda de cañón apuntada. Los vanos de la cabecera: un óculo con ajedrezado rústico y un ventanal alargado y estrecho, están enraizados en el románico y son restos de una edificación anterior. Los vanos del muro sur son apuntados, de finales del siglo XVI. El más interesante muestra triple arquivolta, parteluz y roseta calada en el tímpano. La portada, apuntada, se decora con tres arquivoltas en las que destaca la ornamentación a modo de cabezas de clavo alternando con bolas y cabezas humanas. El llamador, los cerrojos, los escudos y la cerradura son de hierro forjado.Encima de esta capilla se encuentra una gran sala que ocupa el hueco completo de la torre. Sobre ella, el remate almenado del torreón aparece cubierto por un tejado de cuatro vertientes. Entre los elementos a destacar se encuentran: los bultos sepulcrales de alabastro del Canciller Pedro López de Ayala, Leonor, Fernán Pérez de Ayala y Elvira de Ceballos; así como el retablo de la Virgen del Cabello, copia del original hecha en 1959 dado que el original se encuentra en el Instituto de Arte de Chicago.
Estoy leyendo el libro " EL Caballero del Templo ", de José Luis Corral; una novela histórica que trata sobre los últimos años de la Orden del Temple y su disolución y como tengo varios marcapáginas sobre este tema, me ha parecido oportuno hacer una entrada sobre esta Orden religiosa/militar, rodeada de misterio.
La Orden de los Pobres Compañeros de Cristo del Templo de Salomón(enlatín:Pauperes Commilitones Christi Templique Salomonici), también llamada laOrden del Templo(y a menudo se dice en la forma afrancesadaOrden del Temple), cuyos miembros son conocidos comocaballeros templarios, fue una de lasórdenesmonásticas militarescatólicasmás poderosas de laEdad Media.
Se mantuvo activa durante algo menos de dos siglos. Fue fundada en 1118 o 1119 por nueve caballeros franceses liderados por Hugo de Payns tras la primera cruzada. Su propósito original era proteger las vidas de los cristianos que peregrinaban a Jerusalén tras su conquista (principalmente desde la ciudad portuaria de Jaffa). La orden fue reconocida por el patriarca latino de Jerusalén Garmond de Picquigny, que le impuso como regla la de los canónigos agustinos del Santo Sepulcro. Esta regla, dentro del contexto templario, es conocida como Regla latina.
Aprobada oficialmente por la Iglesia católica en 1129, durante el Concilio de Troyes (celebrado en la catedral de la misma ciudad), la Orden del Templo creció rápidamente en tamaño y poder. Los caballeros templarios tenían como distintivo un manto blanco con una cruz ancorada roja sobre él. El 24 de abril de 1147, el papa Eugenio III les concedió el derecho a llevar permanentemente “la cruz sencilla, pero ancorada o patada, que simbolizaba el martirio de Cristo, de color rojo, porque el rojo era el símbolo de la sangre vertida por Cristo, pero también de la vida. La cruz estaba colocada en su manto sobre el hombro izquierdo, encima del corazón.” Militarmente, sus miembros se encontraban entre las unidades mejor entrenadas que participaron en las cruzadas. Los miembros no combatientes de la orden gestionaron una compleja estructura económica dentro del mundo cristiano. Crearon, incluso, nuevas técnicas financieras que constituyen una forma primitiva del moderno banco. La orden, además, edificó una serie de fortificaciones por todo el mar Mediterráneo y Tierra Santa.
El éxito de los templarios se vincula estrechamente a las cruzadas. La pérdida de Tierra Santa supuso la desaparición de los apoyos a la orden.
Tras su expulsión de Tierra Santa, los templarios intentarían reconquistar cabezas de puente para penetrar nuevamente desde Chipre en Cercano Oriente. Fue la única de las tres grandes órdenes de caballería que lo intentó: los hospitalarios y los caballeros teutónicos orientaron sus intereses a otros lugares. La isla de Arwad, perdida en septiembre de 1302, fue la última posesión de los templarios en Tierra Santa. Los jefes de la guarnición o murieron (Barthélemy de Quincy y Hugo de Ampurias) o fueron capturados (frey Dalmau de Rocabertí).
A la postre, este esfuerzo se revelaría inútil, no tanto por la falta de medios o de voluntad como por el hecho de que la mentalidad había cambiado y a ningún poder de Europa le interesaba conquistar los Santos Lugares. Los templarios quedaron aislados. De hecho, una de las razones por las que al parecer Jacques de Molay se encontraba en Francia cuando lo capturaron era su intención de convencer al rey francés para emprender una nueva cruzadaAsimismo, los rumores generados en torno a la secreta ceremonia de iniciación de los templarios crearon una gran desconfianza. Felipe IV de Francia, fuertemente endeudado con la orden y atemorizado por su creciente poder, comenzó a presionar al papa Clemente V para que tomara medidas contra sus integrantes. En 1307, un gran número de templarios fueron apresados, inducidos a confesar bajo tortura y quemados en la hoguera. En 1312, Clemente V cedió a las presiones de Felipe IV y disolvió la orden. Su abrupta erradicación dio lugar a especulaciones y leyendas que han mantenido vivo hasta nuestros días el nombre de los caballeros templarios.
En la Corona de Aragón
La orden comienza su implantación en la zona oriental de la península ibérica en la década de 1130. En 1131, el conde de Barcelona, Ramón Berenguer III, pide ingresar en la orden. En 1134, el testamento de Alfonso I de Aragón cede su reino a los templarios, junto a otras órdenes, como los hospitalarios o la del Santo Sepulcro. Este testamento sería revocado, y los nobles aragoneses, disconformes, entregaron la corona a Ramiro II, aunque con numerosas concesiones a las órdenes para que renunciaran, tanto de tierras como de derechos comerciales.
Los templarios se mantuvieron fieles al rey Pedro III de Aragón, permaneciendo a su lado durante la excomunión que sufrió a raíz de su lucha en Italia contra los angevinos de Francia.
Finalmente, se asentaron en Aragón gracias a la absorción de la Orden del Santo Redentor, de Teruel, en 1196, que a su vez se había beneficiado de la disolución de la Orden de Monte Gaudio en 1188, fundada en Alfambra.
En la Corona de Castilla
Los templarios ayudaron a repoblar zonas conquistadas por los cristianos, creando asentamientos en los que edificaban ermitas bajo la advocación de mártires cristianos, como es el caso de Hervás, población del Señorío de Béjar.
Tras la bula papal ordenando su disolución, los reyes portugueses cambiaron el nombre de la orden en Portugal por el de Orden de Cristo, aunque con sustanciales diferencias respecto a la Orden del Templo original, sobre todo en cuanto a regla, votos y forma de elección de los cargos.