Muy agradecido a quien me los ha mandado
Probablemente no sean las fechas más apropiadas para hacer El Camino de Santiago, por cualquiera de sus recorridos- frío, lluvia, niebla, etc- pero hace un par de días me crucé por un camino de mi pueblo, con una peregrina extranjera, ya mayor, cargada con su mochila, bien abrigada y con paso decidido para hacer la ruta correspondiente a ese día. Se me vino a la cabeza el sacrificio tan enorme que tendría que hacer hasta llegar hasta la catedral de Santiago y cumplir, lo más seguro, alguna promesa.
Sirva esta entrada como un pequeño homenaje a esos esforzados peregrinos - sobre todo a los que pasan por mi localidad - que dejan su vida cotidiana por una temporada y se lanzan a la aventura de hacer El Camino, la mayoría de las veces, para cumplir una promesa, sin importarles los contratiempos a los que se tendrán que enfrentar. Son, realmente, admirables.

























