María de Saboya (Chambéry, enero de 1411-Vigone, 22 de febrero de 1469)era una princesa de Saboya y duquesa consorte de Milán.
Ella era hija del duque Amadeo VIII de Saboya y María de Borgoña.
Estaba casada con el cínico duque de Milán, Filippo Maria Visconti, con quien se casó el 2 de diciembre de 1427.
Su marido ya era viudo de Beatriz Lascaris, quien fue mandada a ejecutar por el duque, como culpable de adulterio.
El matrimonio fue fuertemente respaldado por Filippo Maria, ansioso de tener aliados para afrontar sus derrotas políticas y militares. La gravedad de la situación en que se encontraba y la consiguiente necesidad de sumar un aliado a su lado hizo rápida la conclusión de las negociaciones de matrimonio, por lo que la cuestión de la dote pasó a un segundo plano.
Pero más tarde, cuando la situación política de Filippo Maria mejoró, regresó a la cuestión de la dote sin conseguir nada de Saboya.
Abandonada a su suerte y sin dote decente de la familia, hostigada y mantenida apartada por su marido (que tenía una relación estable con Inés del Maino, con quien tuvo a la futura duquesa de Milán, Bianca Maria), María no tuvo hijos y vivió en aislamiento hasta su muerte.
Ciro el Grande (c. 600 ó 576 – 530 a. C.) figura en la Biblia hebrea como el patrón y libertador de los judíos. Es mencionado 23 veces por su nombre y aludido varias veces más. Según la Biblia, Ciro el Grande, rey de Persia, era el monarca bajo el cual la cautividad babilónica acabó. En el primer año de su reinado es incitado por Dios para decretar que el Templo en Jerusalén debía ser reconstruido y que los judíos que lo desearan pudieran ingresar a su tierra.Además, mostró interés en el proyecto al devolver los recipientes sagrados que se habían tomado del Primer Templo y una suma considerable de dinero para comprar materiales de construcción.
La Biblia hebrea declara que Ciro emitió el decreto de liberación de los judíos. El edicto de Ciro para la reconstrucción del Templo en Jerusalén marcó una gran época en la historia del pueblo judío. Según Esdras 4:1–6 "los enemigos de Judá y Benjamín" pidieron ayuda para construir el templo, y cuándo este se negó, contrató consejeros para frustrar al pueblo de Judá de completar la reconstrucción durante los reinados de Ciro, Jerjes ('Asuero'), y Artajerjes, hasta el reinado de Darío II. El trabajo se retomó tras las exhortaciones de los profetas, y cuando las autoridades preguntaron a los judíos qué derecho tenían para construir un templo, se refirieron al decreto de Ciro. Darío II, que entonces reinaba, provocó la búsqueda de este presunto decreto, y se encontró en los archivos en Ecbatana, con lo que Darío reafirmó el decreto y el trabajo procedió a su triunfal finalización.


Belíssimos!
ResponderEliminarObrigada pelo passeio.
Bom fim de semana!
Me alegro que te haya gustado
EliminarBoa tarde
Lindos marcadores e belíssima entrada. Também agradeço o passeio por Chambéry.
ResponderEliminarBom fim de semana!
Me alegro que te haya gustado.
EliminarBoa tarde
Maravillosos.
ResponderEliminarUn abrazo.
Luisa
Los mps de códices, manuscritos, etc, siempre son muy bonitos
EliminarUn abrazo
Iba a poner lo mismo que acabo de ver que comentó Marisa, así que lo cambiaré por "envidiables".
ResponderEliminarApertas de fin de semana de descanso.
Se acabó el curso y ahora toca descansar, o, al menos, trabajar más relajadamente
EliminarUn abrazo