Kazajistán, oficialmente República de Kazajstán (en kazajo: Қазақстан; en ruso: Казахстан), es un país transcontinental, con la mayor parte de su territorio situado en Asia
Central y una menor (al oeste del río Ural) en Europa
Oriental. Con una superficie de 2 724 900 km²,es el noveno
país más grande del mundo, así como el estado sin litoral marítimo más extenso del mundo (considerando
el mar Caspio como un lago).
La capital fue
trasladada en 1997 de Almatý, la ciudad más poblada de Kazajistán, a Astaná. Kazajistán pertenece a la región natural
denominada Asia
Central, formada además, junto con Tayikistán, por tres de los países ya citados, Kirguistán,
Uzbekistán y Turkmenistán.
El territorio
kazajo se extiende desde el mar
Caspio al oeste a los montes Altái al este y desde las llanuras de Siberia Occidental al norte hasta los oasis y desiertos de Asia
Central al sur. La estepa de Kazajistán, con una superficie de alrededor de
804 500 kilómetros cuadrados, ocupa un tercio del país y es la más grande
del mundo. Se caracteriza por grandes extensiones de pastizales y zonas
arenosas. Los ríos y lagos más importantes del país son: el mar
de Aral, el río
Ili, el río Irtysh, el río
Ishim, el río
Ural, el Syr
Darya, el río Charyn, el lago Baljash y el lago
Zaysan.urante la mayor parte de su historia, el territorio
del actual Kazajistán ha sido habitado por nómadas. Hacia el siglo
XVI los kazajos emergieron como un grupo diferenciado,
dividido en tres hordas. Los rusos comenzaron a avanzar en la estepa
kazaja en el siglo
XVIII, y a mediados del siglo XIX todo Kazajistán era parte del Imperio
ruso. Tras la Revolución rusa
de 1917 y a la subsecuente guerra
civil, el territorio de Kazajistán se reorganizó en varias
ocasiones antes de convertirse en la República Socialista Soviética de Kazajistán en 1936, como parte de la URSS. Durante el siglo XX, Kazajistán fue sede de importantes proyectos
soviéticos, entre ellos la campaña de las Tierras Vírgenes de Jrushchov, el Cosmódromo de Baikonur y el sitio de pruebas de Semipalátinsk, el mayor centro de pruebas nucleares de la URSS.
Kazajistán se
declaró a sí mismo país independiente el 16
de diciembre de 1991, siendo la última república soviética en hacerlo.
Kazajistán es diversa étnica y culturalmente, debido
en parte a las deportaciones masivas de varios grupos étnicos enviados a este
país durante el gobierno de Stalin. Los kazajos son el grupo más extenso. Kazajistán
permite la libertad de culto,
y muchas creencias diferentes están representadas en el país. El islam es
la religión de cerca de tres cuartos de los habitantes, y el cristianismo la fe de la mayor parte de
los restantes. El kazajo es
el idioma oficial,
mientras que el ruso es también
utilizado oficialmente como un idioma parejo al kazajo en las instituciones del
país.
Kazajistán se cree que es uno de
las regiones de origen de la manzana, en particular la variedad anterior a la Malus domestica, la Malus sieversii, que se conoce localmente como «alma». De hecho,
la región de donde se cree que viene se llama Almatý, o «abundante en
manzanas». Este árbol aún se encuentra en estado silvestre en las montañas de
Asia Central, en el sur de Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y en Xinjiang, en la China.
Antes de la conquista rusa, los
kazajos tenían una cultura bien articulada en torno al nomadismo y un modo de vida tradicional. A pesar de
que el islam fue introducido para la inmensa mayoría de
los kazajos durante los siglos XVII y XVIII, la religión no fue asimilada hasta mucho tiempo
después. Como resultado, el islam convivió con elementos tradicionales del chamanismo. Hoy en día la cultura kazaja, tras la
independencia de la antigua Unión Soviética, ha vuelto a resurgir con una enorme fuerza ya
que el islam ha vuelto a ser la religión mayoritaria
entre la población, algo que se explica quizás por la alta tasa de natalidad
entre la población de etnia
kazaja. A pesar de todo, la cultura de Kazajistán, se ha
occidentalizado radicalmente debido a la expansión económica que está
experimentando el país gracias al petróleo. Tanto hoy en día como en la
antigüedad, los kazajos han sido siempre conocidos por su hospitalidad.





























